domingo, 2 de mayo de 2010

Dolor

Dolor, al ver en un vuelo un artículo del periódico sobre la guerra de Rumanía, y pensar en el desamparo de tantos niños.

Amor, al decidir una familia española adoptar a uno de esos niños.

Dolor, al asumir que no puede ser rumano. La vorágine de la guerra no lo permite.

Amor, al decidir finalmente que será un niño africano con color chocolate en la piel, el color de los angelitos de Machín.

Dolor, al verle llorar en mis brazos la primera noche que dormía fuera de su casucha, de su hogar.

Amor, al abrir la puerta de nuestra casa para ver -y no olvidar nunca- la reacción de Kike que le decía: "Hola Tutu yo soy tu hermano esta es nuestra habitación esta es tu cama mira la tarta que te hemos comprado estos son globos"

DOLOR, al ver que con 18 años Jaime (Tutu) es inmaduro como un niño de 6; que con 18 años vive al borde del abismo; que con 18 años, vive una realidad producto de su fantasía; que con 18 años, Jaime ha sufrido profundo dolor como para intentar dañar irreversiblemente sus venas.

AMOR yDOLOR de madre por querer cuidar, mimar, dar a su hijo la vida que no le dió cuando nació, y no acertar con la manera de hacerlo.

1 comentario:

  1. Es precioso!!...Dicen que cuando escribes las cosas, te liberas de peso y ves todo con otra perspectiva...no dejes de escribir!
    Besos
    Teresa

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