miércoles, 3 de marzo de 2010

Una palabra que empiece por "d"

Delicia

Fue mi vecino. Entonces, ya me llamaba la atención. LLevaba vaqueros y chupa de cuero. Eso le hacía interesante.

Una noche, salí con él y una amiga común. En una pequeña sala, un concierto de rock de una pequeña banda. Yo me fijaba cómo la hablaba a ella al oído, la susurraba. Las manos de él balanceaban su pequeña cintura al ritmo de la balada rockera, al mismo ritmo que él balanceaba su cuerpo bajo unos vaqueros y una camisa bonita. ¡Qué delicia verlos! ¡Quién fuera ella!.

Un día, estuvimos los tres en "la casita". Me regaló y plantó un pequeño rosal y varias hierbas aromáticas. Cada otoño los he podado, cada primavera han florecido. ¡Qué delicia verlos crecer!. Todavía forman parte de mi jardín, pero él ya no la susurra al oído, ni balancea su cintura.

Ayer me regaló y plantó un árbol pequeño.
Compartimos la luz del día,
una botella de Jerez,
la luz del atardecer,
las ilusiones de Diane Lane en "Bajo el cielo de la Toscana",
la luz de la luna al anochecer y...

¡Qué delicia! decía yo, cuando enredaba sus dedos en mi pelo y acariciaba mi cabeza,
cuando sus labios besaban los míos con pasión.
¡"Qué delicia"!, decía yo, cuando nuestras pieles se acariciaban infinitamente en el tiempo y en el espacio,
cuando me pidió un "capricho": que le acariciara con delicadeza la espalda.

¡Qué delicia! cuando después de las horas, nuestro cuerpos, nuestras pieles, nuestras palabras, querían seguir estando juntos.

¡Qué delicia! cuando hoy he despertado y, con el recuerdo de ayer, mi piel se ha vuelto a estremecer.

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