Desde que pensé, hace unos días en el nombre de mi blog, algo parecido a "me falta mucho por amar"rondaba por mi cabeza para expresar mi sentimiento hacia la vida que tengo por delante. Es verdad que le he dado algunas vueltas hasta cuadrar, casi perfectamente, las palabras, y que el orden y significado de estas, transmitieran exactamente lo que siento.
Siento que, en este momento de mi vida me falta mucho por amar. Y eso que creo que durante de mi niñez, mi juventud y mi madurez he amado mucho. Pero los últimos años, y en especial este último, mi corazón se abre más y más. Le llegan borbotones de agua fresca de río, que es clara y refrescante, de otros corazones que estamos descubriendo juntos. Un pequeño grupo de amigos, cada uno con su personalidad, que me contagian de su vida, que me dan de su vida.
También amo con todas mis fuerzas, y me reconforta como nada, a mi hijo mayor. Me serena y me alimenta su compañía y nuestras conversaciones. Me ilusiona y emocina soñar con la relación que tendré con él cuando ya sea independiente, adulto. Cuando ame y cuide a su mujer, como una mujer debe ser siempre amada y cuidada. Cuando tenga hijos y sean mis nietos. Amo como nada su crecimiento en edad, y deseo que vaya acompañado de su crecimiento como persona.
También amo como a nada el sueño de lo que fue mi hijo pequeño. El recuerdo de la ilusión de haberle adoptado para hacer de él otro hijo, para quererle con la intensidad que produce conocer sus carencias. Espero volver a sentir el amor no confundido, como el que siento ahora.
Pero además de todo esto, siento, percibo en el aire más amores que están por llegar. Además de la corriente de agua fresca para los de ahora, espero, deseo y buscaré otros nuevos amores. Tal vez sea el maravilloso amor de una pareja, tal vez el de un comapñero o compañera de una nueva faceta o de un taller, tal vez el de alguien que simplemente pasa por la calle y te ama con su amabilidad en ese instante.
Hoy he visto el maravilloso vídeo de la ......con motivo de...de Isabel Allende. Ella, gran mujer y gran escritora, me ha recordado cómo es el mundo más allá de mi ombligo. Ella me ha puesto la miel en los labios de los nuevos amores que me están esperando, o que debo ir a buscar. !Qué torpeza la mía olvidar la maravillosa riqueza que tiene este mundo! y la terrible pobreza, -no sólo económica- que lo contamina.
Se me había olvidado que estoy en este mundo para amar.
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